Los perros y los gatos suelen esconder el dolor. Por eso, cuando un síntoma se vuelve evidente, muchas veces el problema ya lleva tiempo avanzando. Estas son señales que justifican acudir de inmediato a una clínica con servicio de urgencias, sin esperar a ver si “se pasa solo”.
Las 8 señales de alarma
- Dificultad para respirar: respiración con la boca abierta en un gato, jadeo excesivo en reposo, encías azuladas o muy pálidas.
- Convulsiones: temblores incontrolables, pérdida de conciencia o movimientos de pedaleo. Si duran más de unos minutos o se repiten, es una emergencia.
- Abdomen hinchado y duro, con intentos de vomitar sin lograrlo, sobre todo en perros grandes de pecho profundo.
- Intoxicación conocida o sospechada: chocolate, veneno para ratas, medicamentos humanos, plantas o productos de limpieza.
- Traumatismos: atropellamientos, caídas o peleas, aunque el animal “se vea bien”: puede haber lesiones internas.
- No puede orinar: especialmente en gatos machos que van al arenero sin éxito y maúllan de dolor.
- Vómito o diarrea persistente, con sangre o acompañados de decaimiento, sobre todo en cachorros y mascotas mayores.
- Golpe de calor: jadeo intenso, saliva espesa, debilidad o colapso tras estar en un lugar caluroso o dentro de un vehículo.
Qué hacer mientras llegas
- Llama antes de salir: el equipo puede orientarte y preparar la atención.
- Mantén a tu mascota calmada, abrigada y en una superficie estable. Si hay un golpe fuerte, muévela lo menos posible.
- No le des medicamentos humanos ni induzcas el vómito sin indicación de un veterinario.
- Lleva el empaque o una foto de lo que pudo ingerir y anota desde cuándo empezaron los síntomas.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un médico veterinario.


