Muchas enfermedades en perros y gatos avanzan sin síntomas visibles. Los exámenes de laboratorio permiten detectarlas a tiempo, confirmar un diagnóstico y controlar tratamientos con datos objetivos.
Los exámenes más comunes
- Hemograma: evalúa glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Orienta sobre anemia, infecciones, inflamación o problemas de coagulación.
- Química sanguínea: mide valores asociados al funcionamiento del hígado, los riñones, el páncreas y la glucosa, entre otros.
- Parcial de orina: ayuda a detectar infecciones urinarias, cristales y alteraciones renales o de glucosa.
- Coprológico: busca parásitos intestinales y otras alteraciones digestivas.
¿Cuándo conviene hacerlos?
- Antes de una cirugía, para valorar el riesgo anestésico.
- Ante síntomas: vómito, diarrea, decaimiento, aumento de sed u orina, pérdida de peso o de apetito.
- En chequeos de rutina, sobre todo en mascotas adultas y mayores.
- Durante tratamientos largos, para vigilar cómo responde el organismo.
Cómo prepararte
Algunos exámenes requieren ayuno o una muestra recolectada en casa. Pregunta en la clínica cómo hacerlo: una muestra mal tomada puede alterar el resultado. Los resultados siempre los interpreta el veterinario junto con el examen físico y la historia de tu mascota.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un médico veterinario.


