La esterilización es una de las cirugías más frecuentes en medicina veterinaria. Además de evitar camadas no planeadas, ayuda a prevenir ciertas enfermedades reproductivas. Saber cómo prepararte te da tranquilidad y mejora la recuperación de tu mascota.
Antes de la cirugía
- Valoración previa: el veterinario revisa a tu mascota y puede recomendar exámenes de sangre para verificar que esté en condiciones de recibir anestesia.
- Ayuno: normalmente se indica un periodo sin comida antes del procedimiento. El tiempo exacto depende de la edad y la especie, así que sigue la indicación que te den en la clínica.
- Cuéntanos todo: medicamentos, enfermedades previas, reacciones anteriores a la anestesia, celos o posible gestación.
Después de la cirugía
- Reposo: evita saltos, escaleras, carreras y juegos bruscos durante el tiempo que indique el médico.
- Cuidado de la herida: mantenla limpia y seca. Usa el collar isabelino (cono) o la prenda indicada para que no la lama ni la muerda.
- Baño: pospónlo hasta que el veterinario autorice.
- Medicación: administra solo lo recetado, en las dosis y horarios indicados.
- Alimentación: suele reanudarse de forma gradual, con porciones pequeñas, según las indicaciones.
Señales para consultar de inmediato
- Herida abierta, con secreción, mal olor, enrojecimiento intenso o hinchazón.
- Vómito repetido, rechazo total del alimento o gran decaimiento.
- Encías muy pálidas, sangrado o abdomen que se hincha.
- Dolor que no cede con la medicación indicada.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un médico veterinario.


